Te fuiste el fin de semana lejos de la ciudad a despejarte de las presiones del trabajo y las exigencias de la vida cotidiana y no lo conseguiste.
Te fuiste de tu trabajo en busca de otro mejor, porque los reclamos de tu jefe te estaban haciendo la vida imposible, y en el nuevo trabajo encontraste lo mismo de lo que te estabas alejando.
Te fuiste de la cuidad porque la locura de la gente no te dejaba vivir con la tranquilidad que te hacía falta, y en un pequeño pueblo te diste cuenta que la gente está loca en todos lados.
Te fuiste de tu fe a otra, luego a otra y a muchas más, siempre buscando la paz que no encontrabas. Y te diste cuenta que ninguna te ayudó.
Te fuiste a la India a buscar tu centro, la paz que le hacía falta a tu ser para estar en equilibrio con el mundo y tampoco la encontraste.
Te fuiste de todas partes pero llevaste el problema contigo. Ahora sólo te queda ir al lugar que haz evitado ir todo este tipo: hacia ti mismo.
Te fuiste de tu trabajo en busca de otro mejor, porque los reclamos de tu jefe te estaban haciendo la vida imposible, y en el nuevo trabajo encontraste lo mismo de lo que te estabas alejando.
Te fuiste de la cuidad porque la locura de la gente no te dejaba vivir con la tranquilidad que te hacía falta, y en un pequeño pueblo te diste cuenta que la gente está loca en todos lados.
Te fuiste de tu fe a otra, luego a otra y a muchas más, siempre buscando la paz que no encontrabas. Y te diste cuenta que ninguna te ayudó.
Te fuiste a la India a buscar tu centro, la paz que le hacía falta a tu ser para estar en equilibrio con el mundo y tampoco la encontraste.
Te fuiste de todas partes pero llevaste el problema contigo. Ahora sólo te queda ir al lugar que haz evitado ir todo este tipo: hacia ti mismo.
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