No sabía desde cuando se encontraba encerrado pero hacía tanto que no recordaba nada anterior. Cuando tuvo conciencia notó que estaba desnudo, solo y en la oscuridad. Se tomó unos minutos para reconocer el lugar que era de escasas dimensiones pero lo suficientemente cómodo, así que no se preocupó por eso, la temperatura era agradable y lo agradecía sobre todo porque estaba desnudo, y la oscuridad le daba una privacidad que compensaba su desnudes.
No sabía porque lo tenían en ese encierro y por mucho que intentaba recordar no lo conseguía, dedujo que padecía algún tipo de amnesia. Afuera se escuchaban sonidos y voces apagadas, posiblemente de otras personas en su misma condición, pero no podía saberlo ya que nadie lo escuchaba.
Los días fueron pasando pero, al estar a oscuras, no podía saber exactamente cuantos, tal vez habían sido meses o unas pocas semanas, y con el paso del tiempo se fue acostumbrando a su encierro, como el ser humano se acostumbra a casi todo. Trataba de encontrar el lado positivo a su situación pues, después de todo, estaba cómodo, no pasaba hambre ni frío y con eso se conformaba. Pero un día todo cambió y fue arrancado de esa comodidad, dejó ese mundo oscuro y la falta de costumbre al mundo exterior y su luminosidad lo deslumbró y cerró fuerte sus ojos. Después, mientas alguien lo sostenía, escuchó una voz fuerte y clara que decía: Felicidades señora, es un varón.
No sabía porque lo tenían en ese encierro y por mucho que intentaba recordar no lo conseguía, dedujo que padecía algún tipo de amnesia. Afuera se escuchaban sonidos y voces apagadas, posiblemente de otras personas en su misma condición, pero no podía saberlo ya que nadie lo escuchaba.
Los días fueron pasando pero, al estar a oscuras, no podía saber exactamente cuantos, tal vez habían sido meses o unas pocas semanas, y con el paso del tiempo se fue acostumbrando a su encierro, como el ser humano se acostumbra a casi todo. Trataba de encontrar el lado positivo a su situación pues, después de todo, estaba cómodo, no pasaba hambre ni frío y con eso se conformaba. Pero un día todo cambió y fue arrancado de esa comodidad, dejó ese mundo oscuro y la falta de costumbre al mundo exterior y su luminosidad lo deslumbró y cerró fuerte sus ojos. Después, mientas alguien lo sostenía, escuchó una voz fuerte y clara que decía: Felicidades señora, es un varón.
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