La negación y el autoengaño son herramientas que el ser humano, como ser sensible que es, ha desarrollado a lo largo de su evolución reciente para preservarse del sufrimiento. La evolución nos hace más capaces de sobrevivir, y ya no nos referimos solo a los agentes externos que debían enfrentar nuestros ancestros ya que hemos domesticado casi íntegramente el mundo en que vivimos.
Nuestro primeros ancestros tuvieron que protegerse del clima y de los animales salvajes y contaron con la inteligencia para crear lugares donde guarecerse y armas rudimentarias para mantener alejado el peligro de la naturaleza. Hoy ya no son coyunturales esas amenazas externas.
A medida que nos aventuramos en el mundo físico más allá de nuestras capacidades intrínsecas, gracias a nuestras creaciones técnicas, también debimos crear elementos preventivos más complejos que nos han llenado de cascos, salvavidas o paracaídas yendo a lo más simple para ejemplificar. Es decir, proteger nuestra integridad es algo importante, por eso, el humano además creó evolutivamente herramientas para proteger su integridad mental para cuidar su mayor tesoro, como las cuevas nos protegieron del clima o las lanzas de las bestias alguna vez.
Si hoy nos cruzamos en la calle con alguien que va de casco, rodilleras, chaleco salvavidas y paracaídas nos parecería por lo menos ridículo y tal vez cómico, pero si pensamos un poco más, nos daríamos cuenta que alguien con todo ese bagaje no puede vivir bien pues la protección excesiva y fuera de tiempo y lugar se vuelve una carga pesada e inútil y quizás nos parecería triste.
En cambio, a diario nos cruzamos con personas que llevan una pesada mochila llena de negación y autoengaño y preferimos dejarlo pasar, ignorarlo, porque pensar sobre eso nos haría sentir el peso de nuestra propia mochila.
Nuestro primeros ancestros tuvieron que protegerse del clima y de los animales salvajes y contaron con la inteligencia para crear lugares donde guarecerse y armas rudimentarias para mantener alejado el peligro de la naturaleza. Hoy ya no son coyunturales esas amenazas externas.
A medida que nos aventuramos en el mundo físico más allá de nuestras capacidades intrínsecas, gracias a nuestras creaciones técnicas, también debimos crear elementos preventivos más complejos que nos han llenado de cascos, salvavidas o paracaídas yendo a lo más simple para ejemplificar. Es decir, proteger nuestra integridad es algo importante, por eso, el humano además creó evolutivamente herramientas para proteger su integridad mental para cuidar su mayor tesoro, como las cuevas nos protegieron del clima o las lanzas de las bestias alguna vez.
Si hoy nos cruzamos en la calle con alguien que va de casco, rodilleras, chaleco salvavidas y paracaídas nos parecería por lo menos ridículo y tal vez cómico, pero si pensamos un poco más, nos daríamos cuenta que alguien con todo ese bagaje no puede vivir bien pues la protección excesiva y fuera de tiempo y lugar se vuelve una carga pesada e inútil y quizás nos parecería triste.
En cambio, a diario nos cruzamos con personas que llevan una pesada mochila llena de negación y autoengaño y preferimos dejarlo pasar, ignorarlo, porque pensar sobre eso nos haría sentir el peso de nuestra propia mochila.