lunes, 22 de junio de 2015

Terrenos áridos y fértiles

No pretendas que todos comprendan lo que dices, sobre todo si se aparta de las frases hechas y las ideas preconcebidas. Esto va más allá de lo bien que te expreses o que tan simples sean las palabras que uses. Por eso, no expliques demasiado pero hazlo de la mejor manera que puedas. Si sientes la necesidad de ser más claro, hazlo, exprésate mejor, pero no malgaste tiempo y energía con quien ya decidió que te malinterpretará o que se te opondrá sin importar cuanto digas. Para quien te entendió, lo que agregues poco podrá sumarle y al resto simplemente le darás más material para justificarse. Si solo te interesa que alguien esté de acuerdo contigo dile lo que quiere escuchar, eso es infalible.
Pero que esto no te desanime, que no te amedrenten las críticas, expresa tu ideas pues siempre hay alguien dispuesto a escuchar y a reflexionar antes de abrir la boca y, para el resto quedará la semilla de tu palabra que puede crecer alguna vez si ese terreno deja de ser árido. Por lo tanto, sigue dando tu opinión pero también sé un terreno fértil para las ideas ajenas, pocas cosas hay más satisfactorias.

miércoles, 17 de junio de 2015

Dejémoslo así

Ando un poco así, no sé como. Un poco triste, un poco viejo, un poco impotente. Muriendo un poco. No termino de enterarme de todo, prefiero no hablar del tema porque hablando lo hago real y prefiero que por ahora quede en ese limbo de lo que es y no es. Quiero taparme los ojos como los niños que sienten que si no los ven no son vistos. Y no quiero que la tristeza me vea, por eso me tapo la boca como los niños se tapan sus ojos. Por ahora camino en la cuerda floja de la ignorancia y el conocimiento y lo prefiero, por ahora hago equilibrio entre mi tristeza y mi ingenuidad. Por ahora hagamos que nada pasó, a nadie le hace mal, y tampoco a mi. Por eso, dejémoslo así.

domingo, 14 de junio de 2015

Paciencia

Una de las cosas más importantes que aprendí en mi vida es a tener paciencia. No se estudia, se adquiere al ponerla a prueba para que se fortalezca y crezca. Se adquiere haciendo cola en un banco para cobrar un cheque que resulta no tener fondos, haciendo dedo por horas mirando como nadie se detiene pero manteniendo la sonrisa, esperando a alguien que nunca va a llegar y no saber hasta cuando, o en un almacén parados detrás de la señora que sabe todos los chismes del barrio y quiere contarlos, y de muchas otras formas. Por eso, la paciencia vale oro, hay que cuidarla y no malgastarla en cualquier momento ni con cualquier persona.