lunes, 21 de septiembre de 2015

Elegiste mal

Podrías ser hermosa pero elegiste mal. Te dejaste convencer de que la belleza se encontraba en tu exterior. Te convencieron de una manera sutil, casi sin que te des cuenta. Si te pregunto, seguro me dirías que la belleza que importa está en el interior, porque es una frase que has escuchado hasta el cansancio y la repites pues es políticamente correcto, pero la verdad es que no lo crees. Esta misma frase la has visto por ejemplo sobreimpresa en imágenes de mujeres bellas, por fuera. Por eso, lo que te quedó fue la imagen y no las palabras, porque tampoco te explicaron como ser bella por dentro, pero si te mostraron como serlo por fuera.
Elegiste mal, porque te dejaron pocas alternativas para elegir. En todo lo que has consumido te mostraron que la belleza que importa es la que se puede apreciar con un golpe de vista. Te han acostumbrado a que la felicidad y el éxito van de la mano de esa belleza y no de la otra. Y una vez que te convencieron, te empezaron a vender las forma de conseguirla, y la compraste pensando que estabas comprando otra cosa. Te estafaron y dejaste que lo hagan.
Elegiste mal, porque te olvidaste de pensar por vos misma y permitiste que lo hagan por vos porque era más cómodo. Mientras repetías que la belleza que importa es la de adentro compraste la otra, la que se extingue en unos minutos, la que sí se vende. La belleza interior, esa que pregonas pero olvidas, no está a la venta, se cultiva con cada cosa que aprendes, con cada pensamiento propio que haces nacer, lleva un tiempo y un esfuerzo que nunca estuviste dispuesta a invertir. Fuiste cómplice de la estafa.
Elegiste mal pero eso ya no importa, hoy como cualquier día, puedes empezar a elegir bien. Eso depende de vos, y no se vende en ninguna parte.

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