Quisiera que el conocimiento penetrase en las mentes con la misma facilidad que lo hacen las balas en la carne de los inocentes. Poder disparar con libros a las mentes oscuras para enviarlas a un mundo mejor. Ser un guerrillero del conocimiento. Atrincherarme en bibliotecas y teatros para salir por las noches, cuando todos duermen después de ver la tele, a acribillarlos en el propio lecho para que por la mañana tengan un nuevo despertar. Y cuando triunfe, tomar el poder a punta de poemas y cuentos épicos. Haciendo fusilamientos masivos en las plazas, donde nadie muera. Convertirme en un tirano despiadado que no deje un lugar sin libros que leer, sin niños que adoctrinar con los clásicos de la literatura universal e instruirlos en el pensamiento crítico. Luego, cuando todo el mundo haya olvidado la barbarie en que vivía, ser olvidado para toda la eternidad mientras mi cuerpo alimenta la tierra para dar nueva vida.
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