Desde el pozo no se ve la cima ni el sol ilumina las cavernas y eso al topo no le importa mucho. Con la panza llena se hace liviana la sonrisa y si un once te mira desde el paño creés en los milagros. Mis hermanos son aquellos que buscan en esta oscuridad, los que caminan en el barro pero también quienes ya se cansaron. Sólo en la cerrada noche las pequeñas luces nos alumbran el andar o el descanso, con sueños por cumplir o sin metas que alcanzar. Es amigo aquel que, tan ciego como vos, te ilumina, y no aquel que vende luces que vendrán. No hay finales felices, solo historias truncas y un solo gran destino que nos iguala para siempre. Y hay solo camino, íntimo y fortuito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario