A la gente le gusta armar listas, y una que todos alguna vez hicimos es sobre las características que debería tener nuestra pareja ideal, y terminamos armando un monstruo inexistente, una deidad inalcanzable que puede llegar a frustrarnos con su supuesta perfección. A mi siempre me atrajo la idea de hacer una lista de las cosas que detestamos en una persona, crear a la persona más despreciable que podamos imaginar. Alguna vez me embarqué en esa práctica y lo más raro es que pude encontrar quien tenía casi todos los puntos de la lista. Por lo visto, ser desagradable es mucho más fácil. Con lo años nos volvimos a encontrar y pude comprobar que en los años que no nos vimos se encargó de completar los puntos que faltaban en aquella lista.
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