sábado, 6 de diciembre de 2014

Yonquis

Creen que la realidad se puede conocer a través de una pantalla, leer en los diarios o escuchar en la radio. Los medios no son más que un espejo intencionadamente distorsionado que refleja un mundo que no existe. Y esa imagen se volvió obsesión y la adicción de estos nuevos yonquis atrapados por esta droga de diseño. Viven inyectándose opiniones ajenas a cambio del flash heroinómano de no tener que pensar por si mismos. Buscan a su dealer desde el sillón de su casa, sintonizando una emisora de radio o salen a buscarla al puesto de revistas más cercano. Ávidos consumen hasta más no poder. Luego se reúnen con otros que consumen de la misma, y confirman que le vendieron de la buena, y entonces sí, el placer de la lección bien aprendida les da el golpe de endorfinas que tanto necesitan para vivir.

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